Conexión y confianza

Empecé a escribir algo sobre la conexión y la confianza, cuando llegaron palomas silvestres, revolotearon a mi alrededor y finalmente se posaron a mirarme y a esperar…

Inicialmente no entendí su actividad y pasé de largo con mis pensamientos, pero se hizo evidente que algo ocurría entre nosotros… Reparé por un momento en la actitud interesada de mis nuevas compañeras y supe que era el espacio perfecto para probar algo de la teoría sobre la cual escribía.

Pensaba en que la confianza es simplemente el resultado de una buena conexión y de establecer intereses comunes… Las palomas seguían allí, como esperando a que yo hiciera algo… Entendí, entonces, que algo debía hacer. ¿Cuál era su interés y cuál era el mío?

Como lo he mencionado, me interesaba encontrar material para mi escrito y obtener una experiencia para probar que mis conceptos son ciertos y que se pueden aplicar. El interés de ellas también era concreto… Yo tenía galletas.

Pude establecer rápidamente un punto de encuentro. No era un mismo propósito, pero sí una posible colaboración para que cada uno logrará su cometido.

Concluí que un interés común puede ser complementado o remplazado por una colaboración y quedó probado el primer punto de mi teoría.

Era el tiempo de pasar al segundo aspecto… ¿Cómo establecer conexión con las palomas?
Sentí que era necesario expresarles mi propósito y se los dije desde el pensamiento… Nada ocurrió.
Ensayé con hablarles y ví que con el sonido de mis palabras se inquietaron, casi al punto de alzar el vuelo… Supe que ese tampoco era el camino.
Recordé, entonces, una experiencia espiritual narrada por James Redfield en su libro La Décima Revelación, y probé con “ampliar mi campo de oración”, dicho en mis palabras, con hacer consciencia de mi energía y de mi campo magnético y con él acogerlas y contenerlas… Funcionó mágicamente.
Las palomas se tranquilizaron y entraron en una especie de danza entre ellas, como si mostraran su disposición y agrado, cotejando así el segundo punto de mi tesis.

De inmediato empecé a comunicarme sin prevención. Les dije que estaba complacido por su presencia, que respetaba su espacio y su actividad en el lugar y que con gusto compartiría las galletas. Como si realmente entendieran mis palabras y pensamientos, se acercaron algo sigilosas y picotearon a mi alrededor… En ese momento supe que habían decidido confiar en mí. Estaba comprobado el tercer punto y se mostraba latente el resultado del proceso.

En resumen, a partir de esta experiencia y comprobación, puedo exponer mi concepto con esta ecuación:

1. Propósito común o cooperación
+
2. Conexión
+
3. Comunicación
=
CONFIANZA

Completamente extasiado, casi en un trance mágico, disfruté dar de comer a las palomas silvestres, que finalmente se acercaron despreocupadas…

Como enseñándome que todos somos uno y que sólo necesitamos confiar en ello, las palomas se acercaron a mí y comieron migajas de galletas de mi mano.

Alfonso Rocha

2017-09-14T22:21:44+00:00